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22/8/22

Mensaje en una botella



Tenía 13 años cuando elaboré y puse en práctica mi plan. Quería encontrar nuevas amistades con las que compartir mi afición a la naturaleza, así que, como nadie se había inventado internet todavía, escribí un mensaje, lo metí en una botella de cristal con tapón de corcho y lo lancé al mar, en la playa de Palamós (Girona). Tan solo tres años después, concretamente el 9 de marzo de 1.990, recibí una carta desde Alemania, la cual incluía una fotocopia del mensaje original. Recientemente la he encontrado en el baúl de los recuerdos y me ha parecido una anécdota graciosa para comentar en el blog. Creo recordar que respondí aquella carta pero no recibí más respuestas. Aunque, visto lo visto, no pierdo la esperanza.



El mensaje original que escribí yo


La respuesta que recibí desde Alemania, tres años después

3/4/16

Operación Anfibio


Durante la semana de Pascua hemos disfrutado de unas vacaciones en familia en San Mamés de Arás, Cantabria, en un chaletito que nos han prestado. La piscina, que probablemente no se ha utilizado en años, además de insectos acuáticos estaba plagada de sapos y tritones. Como no sabemos qué destino iban a tener los anfibios en caso de que se rehabilite la piscina, hemos decidido rescatarlos y liberarlos en un remanso del río más cercano. Por supuesto hemos hecho un vídeo de toda la "Operación Anfibio" y hemos tomado nota de los ejemplares rescatados:

- Sapo común, Bufo bufo: 10 machos y 7 hembras
- Tritón jaspeado, Triturus marmoratus: 1 macho y 1 hembra
- Tritón alpino, Ichthyosaura alpestris: 1 macho y 1 hembra
- Tritón palmeado, Lissotriton helveticus: 20 machos y 75 hembras.




9/3/14

La palomera


Este fin de semana ha hecho un tiempo soberbio y ha coincidido que ya tenía todos los exámenes corregidos. Pues nada, ¡al campo! Ayer por la mañana me llevé a Carolina a ver si grabábamos pájaros. Subimos a una palomera cercana a Erain. Las palomeras son escondites preparados por los cazadores para acechar a las palomas, de ahí el nombre. Y como llevan años instaladas ya no suponen un elemento extraño para la fauna, por lo que son un sitio ideal para observarla. 
Ésta en concreto tenía solamente unos cuatro metros de altura, suficiente para estar al mismo nivel que la vegetación de alrededor. En lo alto desplegamos mi hide y nos pasamos la mañana esperando. No se nos puso a tiro ningún pájaro, pero mi hija y yo nos lo pasamos en grande, además de que fue una ocasión estupenda que aproveché para educarla en el amor y el respeto a la naturaleza. Os dejo una foto y un dibujo de su cuaderno de campo:



25/6/13

Zorzal L22104



No es la primera vez que mi hija Patricia hace un descubrimiento de estas características:

- ¡Mira, mamá! ¡Debajo del seto hay un pájaro muerto!
- ¡¡¡NO LO TOQUEEEEES...!!!
- Pero mamá, ¡Tiene una anilla de ésas que se les ponen a los pájaros!

Así que fui yo quien lo toqué y envié los datos a la SEO. El pájaro era un Zorzal Común, Turdus philomelos, que había sido anillado días antes y contaba con pocas semanas de edad. Y ahora Patricia, con sus seis añitos recién cumplidos, figura en los registros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi como la ornitóloga que recuperó la anilla L22104.

23/11/12

Una consulta sorprendente



Creo que es interesante dar a conocer la consulta que recientemente me ha hecho la madre de uno de mis alumnos y lo que le he respondido, aunque por respeto a la privacidad de la persona que me ha escrito no diré su nombre:

Hola D. Dani:
Quisiera pedirle consejo para ver cómo puede conservar mi hija (12 años) un murciélago muerto. Lo encontró ya muerto, lo tuvo 2 días envuelto en papel de plata en una mochila y ya en casa lo abrió un poco y por fin lo metió en un tarro con alcohol. Desde entonces lo tenemos expuesto en la cocina, con el correspondiente tufo (mezcla de podrido y alcohol) y la esperpéntica visión del murciélago, con el pelillo medio flotando, cada vez que me acerco al microondas (ahora que por fin ya había retirado los huesos de vaca, dientes de cabra, ojos y púas de erizo...)
Como sabe que es muy difícil disecarlo, ¿qué puede hacer? Por favor, según lo que me indique, si no le importa, detalle dónde puedo encontrar los productos necesarios.
Y ya de paso, ¿sabe dónde se imparte algún curso, taller... dirigido a niños donde puedan estudiar y experimentar con animales? A ella le encantaría pero a quien le he preguntado me dice que es demasiado pequeña.
Muchas gracias,
(...)

Estimada (…),
no es nada recomendable recoger animales muertos, y mucho menos si son mamíferos (como es el caso del murciélago) ya que tenemos sistemas inmunitarios parecidos y nos podrían transmitir alguna enfermedad. Por otro lado, si ya estaba muerto y luego ha estado dos días más en casa, por muy envuelto en papel de plata que esté, habrá avanzado bastante en su descomposición, se le desprenderá el pelo y aparecerán gusanos de los que luego se convierten en moscardones gordos y peludos. El alcohol no es buen conservante, se suele utilizar formol. Pero es un producto muy tóxico y no es conveniente que lo manipulen menores. Yo conseguí que me vendieran un litro de formol en una farmacia mientras estudiaba la carrera, pero tuve que dar muchas explicaciones al farmacéutico. Ahora si necesito cosas raras puedo comprarlas, en nombre del colegio, en empresas especializadas en material para laboratorio. De todas formas, se me ocurre algo interesante que se puede hacer con los restos mortales del pobre bicho. Si se cuece a fuego lento (en un cazo barato, pequeño y que nunca más se vaya a utilizar para hacer la comida) será más fácil separar la carne para luego montar el esqueleto. Para blanquear los huesos se pueden dejar en remojo en agua con un poquitín de lejía.
No conozco ningún taller específico de naturaleza, pero sí puedo recomendarle bibliografía. Ahora que se acercan las Navidades puede ser una buena ocasión para hacerse con la "Guía del Naturalista" de Gerald Durrell. Seguro que hará las delicias de su hija, pues en ese libro se enseñan multitud de cosas que hacer, tanto en el campo como en casa, con plantas y animales, con bichos vivos o muertos.
Por último, si le sirve de ayuda mi experiencia personal, a los 14 años sustituí mi afición de capturar insectos, lagartijas, ranas o culebras por la de fotografiarlos... y más tarde por la de hacer vídeos. Mi madre agradeció el cambio, o por lo menos eso interpreté cuando me di cuenta de que las fotos no me las hacía tirar por la ventana.
Espero que esta información le haya servido de utilidad.
Un saludo,
Dani
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