18/12/15

Lobos arquitectos del paisaje


El Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, tiene una extensión de 8.983 Km2. Esa superficie equivale a cerca de un millón de campos de fútbol y es algo mayor que la que ocupa la Comunidad Autónoma del País Vasco (7.234 Km2). Es decir, que es un todo un señor parque. Por eso impresiona tanto el vídeo que os muestro a continuación.

Después de varias décadas de ausencia de lobos en Yellowstone, los ciervos habían proliferado en exceso deteriorando el ecosistema y estaban acabando con los pastos. En 1995 el lobo fue reintroducido, un pequeño número de ejemplares. Los lobos empezaron a reducir el número de ciervos, pero ése no fue el efecto importante. Lo mejor de todo fue que los ciervos cambiaron de conducta y dejaron de pastar por las zonas abiertas donde eran fácilmente cazados. La vegetación se regeneró, aparecieron árboles y arbustos, y con ello, más fauna. Los cambios no sólo fueron en el ecosistema, sino que también, al haber menos erosión, hubo cambios importantes en la geografía física del parque.

En Ecología se suele hablar de cómo la contaminación u otros desastres en la base de la pirámide afectan a todas las demás especies del ecosistema. En este caso es al revés, desde la cúspide de la pirámide el efecto de los lobos llega hasta la base, fenómeno al que llaman "cascada trófica".



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