22/7/14

Amor gasterópodo




Ya sabemos quién se come las fresas del balcón: esta pareja de caracoles.

Son pareja, sí. Pero no hay un él ni una ella. Los caracoles son hermafroditas, es decir, cada individuo es macho y hembra a la vez: produce espermatozoides y óvulos. Pero cada uno necesita a otro caracol para fecundar y ser fecundado, no pueden fertilizarse a sí mismos. Se trata de un sabio diseño anatómico y fisiológico para favorecer la diversidad en la descendencia. Como todo modo de reproducción sexual, el hermafroditismo busca generar variabilidad, lo que favorece la adaptación y evolución de las especies. Muy interesante, ¿verdad? Pero me he quedado sin fresas.
  

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