
Tiene sólo cuarenta páginas, pero sin lugar a dudas es el libro que más me ha marcado como ornitólogo. En quinto de EGB mi eterno amigo Carlitus y yo compartíamos los recién adquiridos conocimientos en nuestros respectivos libros de la colección “La Senda de la Naturaleza”, de Ediciones PLESA-SM. Mi ejemplar favorito era el dedicado a los pájaros. En él aprendí a observarlos, fijándome no sólo en la forma y colores, sino en la postura, movimientos y pauta de vuelo. Aprendí a acercarme a las aves, a utilizar un cuaderno e incluso a dibujar rápidamente todo lo que veía. Pero sobre todo, despertó en mí la que ha sido (y es) la gran afición de mi vida.
No voy a despreciar la tecnología ni nada de lo que tenemos actualmente, pero desde luego que esta joya es de lo más valioso que he poseído nunca.
